Érase una vez

me veo obligada a ser sincera

por si un día de estos falto. (nunca se sabe)

no aprendí a montar en bici

ni conocí al amor de mi vida

ni supe que era eso de esperar.

pero soñé tener un cuerno de narval

y cerezas de pendientes.

imaginé saltar como una ardilla

por cada una de tus pecas

y saber a té de frutos rojos.

 

no importa lo que hiciste o lo que dejaste de hacer.

lo esencial es que soñaras que podías hacerlo.