Siempre he volado como un cometa, sin saber dónde aterrizar.

Y ahora, que la X indica en rojo el lugar, él ve fantasmas y yo tengo las alas rotas.

Y podría gritar que me muero con sus ojos de gato.

Y que me estremece su forma de mirar.

 

 

Y yo, como siempre, pongo la tirita antes de la herida.